domingo, 12 de abril de 2009

Stranger than Fiction

Las realidades se mezclan irremediablemente. Ya no sé si lo que siento o pienso lo siento o pienso de verdad o si es porque lo leí o lo vi en algún lado. Las series, las películas, el universo de ficción que consumo se filtra por mi retina hasta ese rincón de mi cerebro donde se origina el pensamiento. Se inmiscuye por los rincones de la conciencia y se vuelve mío, le imprimo mi sello personal a las historias que no me pertenecen. La identificación con todo lo que me rodea, como motor esencial para la conexión absoluta, se vuelve un arma de doble filo que está escapando de mi sentido de discernimiento. Esta neurosis que estoy padeciendo, la siento en parte mía, en parte ficcional y en parte heredada.

Además de las cosas que son parte del mundo que entra por mis ojos, que es externo a mis percepciones, están las cosas que he heredado. Mi primer modelo de identificación desde que fui traída a la vida hasta el día de hoy. Mi madre es tan protagonista inofensiva e involuntaria de mi neurosis como lo son esos personajes de ficción que veo cuando me miro al espejo. Sus miedos, sus mañas, su recelo los siento en mí, pero no los quiero. Soy un manojo de gestos ajenos. Un gran filtro de influencias de ya no se qué momento.


Esto ya lo dije, me pasó ayer, lo viví. Escupo esta tormenta de ideas que no soporto adentro. Las pego con rima, pero nada deja de ser honesto. Nada de lo dicho acá me ha llevado esfuerzo. Dejo las yemas correr como agua entre los dedos. Y esa ultima frase refleja lo que dije antes de esto. No es frase que yo he acuñado, sino algún cantante incierto. De esos que nunca escucho con detenimiento pero que se posan en mi oreja como la nieve en un cerro.

Como una poética que vuelve desde otros tiempos, esto termina, pero queda abierto. Abierto a otros capítulos de mi sitcom de enredos, que he creado sin querer, para no aburrirme del tiempo.

sábado, 17 de enero de 2009

Esas chicas modernas

Podría irme donde sea con vos.
Dormir como sea por vos.
Comer lo que sea,
y si es a vos, mejor.

Podría vivir en Londres, París o Camberra,
diseñar vinchas o traducir mierdas,
siempre y cuando, todas las noches
te pueda envolver con mis piernas.

Hacé mi Fernet,
te rolo la hierba.
Vamos a los chinos a por ensalada fresca.

Mordeme los labios,
cagate en mis reglas.
Me encanta ser tu putita moderna.

viernes, 21 de noviembre de 2008

Unite us, unite the clans

As if chance were that hidden force I believe in only when it is convenient to do so, and of which I’m suspicious when it moves like a wave against me, the last two books I’ve read told the stories of translators. Both men, both involved in the task of unveiling the secret behind the English language. Their plots are very much dissimilar, their characters even more, but both, using different styles and registers, converge in one idea: translating is an ongoing and never-ending process that the translator can never get rid of; that activity that haunts him even when he’s resting.

When a lawyer leaves Court, goes home, kisses his wife and sips his whisky, all that is left from the day is a sensation. That is, the happiness or sadness that accompanies an outcome. He may have brought with him his problems, the stress of the sometimes unfair side of justice, but the laws he used that day, the Codes he may have gone to for guidance or the criminals he may have put in prison do not remain with him.

When a translator finishes his day, turns off his computer and gives a rest to the words he has been dealing with all day, the words never leave him. Working with the language is surrendering to the idea that your works goes with you anywhere you go: in a bad subtitle, in a song, in a friend using a conditional sentence with an incorrect verb conjugation, in a book whose original version cries for the actions of a lazy translator.

It can become a nightmare, it can be tiresome and exhausting, but the relentlessly souls that handle with care the art of rendering a piece into another language know that the ultimate goal is the only reward. The architects that bridge the gap day after day and night after night, can only find true rest when the islands that separate both languages can unite in one territory, one unified language that can haunt us all alike.

*The books superficially cited in the text:
The Past, Alan Pauls
Heart So White, Javier Marías

miércoles, 1 de octubre de 2008

Big Fish

De las cosas que se me escapan por los dedos, tengo mundos de terciopelo en el cuello, que sólo se disparan con tus besos y se estremecen con las yemas de tus dedos.

De las varias cosas que al karma le adeudo, tengo canciones que se hacen de a momentos, acordes que desesperan en recuerdos y tribulaciones que no se callan ni cuando duermo.

De las esperanzas que en lo más recóndito albergo, tengo un esquimal huyendo del silencio, un ratón que se esconde en un hueco y una antena que me conecta al universo.

De las palabras que me desbordan sin quererlo, salen rimas cuando menos me lo espero y mientras descanso en el mar de los espejos, me corro la sangre que dejó tu anzuelo.

lunes, 8 de septiembre de 2008

Disarm(ed)

Whenever I'm with him lying around
everything flows, I'm no longer mad.
It all seems so right, so very calmed,
I even think it's good to be kind.

The softness of his skin,
the hardness of his shell,
the two million reasons to miss his smell.

jueves, 4 de septiembre de 2008

Comfort y música para volar

S,
Yo no sé si vos seras la mitad de feliz de lo que soy yo. Ojalá que sí, pero yo estallo de felicidad. Escucho con este sistema de audio volador "La Ciudad de la Furia", drogada como una Loca, sola, presta a en breve asearme y dar por terminado el día junto a "Historia del Llanto" y él, Alan Pauls, los dos juntos. FE LIZ. Habrá mil adjetivos mejores pero estoy así, y entonces miro a la derecha y le mando buena vibra al retrato que brilla, ése, el tuyo con A.
Sabé que odio no poder haberte acompañado esa última noche, me pone de lo más triste. Pero ya. En este mi nuevo parque de diversiones, es todo fel li ci dad.
Que estés bien, en el país que sea.

Te cuidas, ¿eh?

Te extrañaré amiga querida.


Love. C

lunes, 28 de julio de 2008

Infatuation Punkie

-Ya te dije que no existían las casualidades, ¿viste?, es todo
cau sa li dad.

Vera siempre corta las palabras cuando habla, y también cuando escribe. Tiene esa necesidad imperante de ponerle énfasis a cada una de sus declaraciones, como si su punto estuviera siempre pendiendo de un hilo, como si en realidad nunca profundizara con cuidado sobre las cosas que anda repartiendo a diestra y siniestra. La dicotomía tan simple entre la forma y el contenido, pero ella siempre toma el lado equivocado de las cosas.

Cuando acabó de escucharla, el asintió y sonrío. Contradecirla lo divierte a rabiar, encabronar a Vera es muy fácil y estaba aprendiendo a conocer cómo lograrlo, sin esfuerzo, con estilo.

-Sí, porque pensá, que estemos acá y la forma en que nos conocimos, no sé, es como si todo lo que se sentía librado al azar empezara a recobrar una justificación divina para todos nuestros actos venideros.

Sintió que había hablado de más, otra vez, otra maldita vez. Cada vez que se deja llevar por la belleza de las palabras y sus impulsos de poeta embelesada termina exponiéndose sin remedio. Y él, tan listo y siempre a la espera de sus deslices, se quedó en silencio, sólo para incomodarla. Disfruta haciéndolo, buscando que se sonroje aun más; hasta que a falta de un mejor recurso, ella tuvo que cubrirse el rostro con su pelo, bajar la cabeza y batir los dedos nerviosos en su cartera en busca de cigarrillos.

-Me voy a morir muy pronto, sabes, ¿no? Actúo como si mis acciones del presente no fueran a influir en nada en mi vejez. ¿Qué es eso? Una estupidez, soy una estúpida, pero es que no lo puedo evitar. Quiero el cigarrillo en la boca y si no lo tengo, me desespero, ¡soy una enferma!

-Tan oral vas a ser, Vera, tan oral, respondió él.